Octavia IV
Todo en este coche es una pesadilla. El asiento del conductor – la banqueta se hunde tanto que solo te sientas en unos 15 cm, sobre los huesos de la pelvis. A los pocos minutos, uno pierde la paciencia porque esta polipiel tensa y rígida se clava y no cede en absoluto. Es como sentarse en un banco de madera de 12 cm de ancho. El respaldo no tiene ninguna forma. Duelen el asiento y la columna. Lo único que pensaba en este coche era: '¡Quiero salir de aquí!'. Además, ese motor pesado y ruidoso.